Navaja de Hanlon: más bien fue torpeza que mala intención
La navaja de Hanlon nos dice que no debemos suponer lo peor de los demás. Lo más habitual es describirla con el aforismo
No atribuyas a la malicia lo que se explica adecuadamente por la estupidez.
A los humanos nos suele dar por ver el mundo con los peores colores y esperamos de los demás solo lo peor. ¿El camarero del restaurante nos ha derramado la cerveza encima? Seguro que lo ha hecho a propósito, porque se nos olvidó saludarlo. ¿La jefa no nos ha aprobado las vacaciones? Seguro que solo se está vengando de nosotros por los malos resultados del trimestre. ¿La sonda Mars Climate Orbiter se quemó en la atmósfera de Marte? ¡Seguro que alguien saboteó el trabajo científico de la NASA!
Es fácil ver mala intención en estos casos, porque así obtenemos una explicación clara de lo que ha ocurrido. El camarero que lleva cinco años trabajando en ese restaurante no es tan tonto como para tirarnos la cerveza encima, ¡tiene que haber alguna mala intención! En realidad es mucho más probable que resbalara con agua derramada por un niño de la mesa de al lado y que tirara la cerveza sin querer. La jefa, de cierta edad, no se lleva del todo bien con los ordenadores y no sabe configurar las notificaciones. Así que ni siquiera sabe de las vacaciones que le pedimos en el sistema. ¿Y la sonda Climate Orbiter? Esa sí que se quemó de verdad en 1999 en la atmósfera de Marte, porque dos equipos (la NASA y la empresa Lockheed Martin, que construyó la sonda) no se pusieron de acuerdo en si usarían el sistema métrico (es decir, metros, kilogramos, etc.) o el imperial (es decir, pies, libras, etc.). Al final cada equipo usó por error uno distinto y eso provocó la catástrofe.
¿Eres tú malo?
Puedes imaginártelo en ti mismo: ¿cuántas veces has hecho daño a alguien a propósito, con mala intención? ¿Y cuántas veces simplemente te has olvidado de algo? ¿No te has dado cuenta de algo? Si no eres un psicópata, los errores por despiste, descuido o torpeza son mucho más frecuentes que los que vienen de la mala intención.
De manera parecida se pueden ver las distintas teorías conspirativas. Podemos pensar que todos los que nos rodean intentan engañarnos, que todos actúan con el objetivo de esclavizarnos. En el momento en que nos digamos no son tan tontos como para hacer XYZ, acordémonos de la navaja de Hanlon: es mucho más probable que de verdad sean así de tontos.
¿De verdad no existe el mal en el mundo?
Por supuesto que el mal existe en el mundo. La navaja de Hanlon solo nos dice que la mala intención no debería ser lo primero que se nos ocurra cuando nos topemos con un problema. Por lo general resulta una explicación más probable la incompetencia o el error de alguien que su mala intención. De vez en cuando, sin embargo, sí ocurre que la causa principal es la mala intención de alguien. El mundo no es un lugar perfecto para vivir.
Fuentes y más lecturas
Capítulos: Navaja de Ockham: la explicación más sencilla suele ser la correcta, Navaja de Hanlon: más bien fue torpeza que mala intención